“Cuando preparamos té, si el agua no está lo suficientemente caliente, la infusión no tendrá ni fuerza ni sabor. Si el agua está demasiado caliente, el té se quemará. El té, el fuego y el agua son los mismos, pero depende de nosotros hacer correctamente la preparación.”

Siguiendo la cita anterior de uno de los libros del Dhammapada, les quiero hablar un poco sobre el equilibrio y el librarse un poco de los extremos:

Numerosas veces nos sentimos apasionados frente a una idea, una opinión, una filosofía determinada o un juicio frente a alguien, que termina por moldear y determinar la forma en la que pensamos y percibimos. A pesar de lo valioso (aparentemente) que es sentir eso por un concepto, muchas veces caímos en el error de generalizar todo lo que nos pasa tanto interna como externamente con esas idealizaciones propias y eso nos hace no tomar en cuenta muchos detalles del mundo que nos rodea, nuestros amigos o nuestra familia.

De igual forma que para preparar el té, uno debe escoger los elementos con los que quiere darle sabor y color a su vida. Así mismo, regular formas, intensidad, energía, entre otras cosas. Los elementos están y el más importante (la vida) nos sigue acompañando. Dado que generar un auto boicot y culpar al resto es la opción más simple, un paso es reflexionar sobre sus actividades y en las cosas que se ven involucrados, todo es uno y más si lo ven en lo que está dentro de su radar.

Eso si recuerda, hay cosas imprevistas (tal vez duelan) que van a surgir de la nada, quién no se ha tropezado en la calle?

Hasta pronto!

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