EL VUELO – 31 de enero de 2014:

Finalmente comenzó el viaje y con mucho sueño. En el vuelo a Perú no tuve ningún problema, todos fueron muy amables. Mi compañera de asiento era una anciana Taiwanesa, ella me contaba lo diferente que era su país de China y que ahora ella se encontraba recorriendo Sudamérica con un grupo de amigos. Hablaba un perfecto inglés. Ojo para los que viajen a Perú y confíen encontrar WiFi en el aeropuerto, me costo mucho conectarme.

El viaje a Los Angeles, California fue muy cansador, sobre 8 horas de vuelo que se me hacia interminable, a ratos aburrido, pero por suerte el avión contaba con algo de entretención, un par de películas, un par de buenos discos de música. Mi compañero de asiento resulto ser otro asiático, ahora era un Surcoreano muy interesado en la cultura de Sudamérica, se notaba que estudiaba un montón y me preguntó sobre Chile, la geografía y si hasta veía posible una guerra con Perú. Posteriormente me comentó que era un pastor evangelico en Los Angeles y conversamos sobre el Budismo, el Cristianismo, etc. Me dio una tarjeta con sus datos y que me iba a enviar un email para que pudiera leer el “nuevo testamento”.

Llegando a Los Angeles al Aeropuerto LAX, la experiencia fue genial. Al contrario de lo que pensaba por prejuicio, toda la gente con la que me tope, ya sea por dudas o inquietudes se comporto excelente. Quede con una muy buena impresión de los EEUU.

HONG KONG – 2 de Febrero de 2014

Llegué a Hong Kong a las 6:25 am del domingo 2 de febrero, una mañana humeda y calurosa, sobre 20º c. Al comienzo tuve que pasar por un control de inmigración donde sólo  me preguntaron cuanto tiempo iba a estar en HK. Con eso me dieron visa hasta mayo del 2014.

Luego, me fui a desayunar a un local del aeropuerto, di con un local de comida japonesa llamado Ajisen Ramen, ahí estuve como 2 horas y por fin logré comunicarme con Chile.

Posterior a eso di vueltas por el aeropuerto esperando la hora para hacer el check-in en el hostal en Kowloon. Hasta las 12:00 esperé para tomar el MTR Express en dirección al MTR Hong Kong (MTR es la marca del metro y las estaciones). Este tramo conecta el aeropuerto con las islas y es impecable, el tren muy rápido y cómodo:

Por otro lado, es destacable que en el sistema de MTR de Hong Kong, uno paga cuando esta por salir a su destino y no al comienzo, esto hace que igual la ciudad sea más eficiente y uno se mueva más rápido, acá utilizan un tipo de tarjeta llamada Octopus para pagar, o también se pueden comprar tickets por tramos. Así fue como comencé el viaje a través del metro de HK, mucha gente y muchas culturas mezcladas. Es increíble la diversidad que existe.

Una vez en la estación Tsim Sha Tsui me baje para dirigirme al hostal donde los dueños eran una familia de Indios, que hablaban entre ellos una lengua y conmigo inglés.

Me quedé en las Chucking Mansions, en un hostal llamado New Tokyo Hostel (piso 16). Por el tipo de piso, se notaba que había sido remodelado hace poco, un lugar que estaba de acuerdo a lo esperado según lo que había pagado, todo limpio y con excelentes servicios. Sin embargo, el ambiente en este edificio es muy comercial y hay que estar despierto por cualquier cosa, a este lugar llegan personas de cualquier parte del mundo.

En mi llegada fueron amables y me pasaron las llaves del dormitorio. Una vez ahí ordene mis cosas y muerto de sueño me dispuse a ir a recorrer ese mismo día la Av. de las Estrellas de Hong Kong, una vez ahí todo genial. La gente que visitaba las atracciones estaba tan maravillada como yo, siendo casi todos Chinos, fue una muy buena experiencia. Posterior al paseo me fui a comer una pizza china con mariscos y ya no di más del cansancio, así que fue hora de regresar al hostel y dormir.

Al día siguiente vendría el turno de el Buda Gigante de Lantau…

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