Macao, es de esos lugares que alguna vez en la vida hay que conocer. Una ciudad encantadora y que con los días se le tiene cariño. llegando a la ciudad me encontré con que era muy chica en comparación a Hong Kong, pero de a poco fui descubriendo la riqueza local que la caracteriza en comparación a las grandes urbes y la cantidad de templos existentes en todos los barrios.

Como primera aproximación a la ciudad, lo primero que vi fue el terminal de Ferrys de Macao, en la isla de Macao (existen dos principales: Macao y Taipa).  Hasta acá muy parecido a Hong Kong, pero espera, el segundo lenguaje no era el inglés, esta vez era el portugués. Así es, Macao fue alguna vez colonia de Portugal y comparte una herencia cultural tanto europea como asiática bajo el mismo territorio.

Posteriormente fui a conocer las Ruinas de la Catedral de San Pablo, que hasta hoy mantiene intacta la fachada y al costado, Fortaleza Do Monte, un tipo de fuerte con cañones para defender la ciudad. Entre el frío que hacía (8 grados todo el día) y el barniz cultural, acabo el primer día.

El día siguiente me dedique a recorrer Macao como un ciudadano más y fui a los casinos que estan en la isla de Macao, el Grand Lisboa y Wynn. Sin duda los contrastes entre riqueza y lujo de estos lugares frente a la China clásica que se encuentra allá afuera es abismante, pero parte de la misma cultura actual y por lo que está apostando China en este momento.

El tercer y cuarto día fue el día de los casinos gigantes, partimos recorriendo Venetian y Galaxy, en este parte del día me di cuenta que cierto número de las personas de Macao pasan visitando estos lugares y apostando. Junto a lo sorprendente de la arquitectura y colores, también me provocó aún más sorpresa la tremenda diferencia y realidades que se pueden registrar en un mismo país, desde una pobreza material histórica hasta una opulencia que jamás había visto. Posteriormente fuimos a una de las partes que más me gusto de Macao, llamada Coloane, al sur de Taipa. Acá las casas me recordaron a las que hay en Chile en los antiguos pueblos de Valparaíso o las que pude visitar en Iquitos. Ahí probé la comida portuguesa y obviamente, la encontre muy parecida a la española, encontre mejor la comida China.

Estas visitas terminaron en Macau Fisherman´s Wharf, comiendo comida Thai y luego yendo al Sky 21 tomando vino y con vista a la Macau Tower.

Otro día me toco conocer la Macau Tower desde cerca pero decidí no subir por el costo que tenía, si bien no era alto, en la entrada compre demasiados souvenirs y arriba era muy similar al Sky 100 de Hong Kong, por lo que sería un doble gasto y la experiencia similar.

Mención especial tiene la visita al Templo A-Má, el templo más antiguo de Macao y con una arquitectura y energía increíble. Este momento del viaje fue bastante enriquecedor y con el que me sentí bien feliz. Luego de recorrer y hacer las correspondientes reverencias en las estaciones, le pude comprar una caricatura a un maestro de gung fu o shaolin chino, su origen no lo tengo muy claro pero su vida era su mochila, sus obras y su vida. Que tu vida sea tu vida y la abraces como tal es digno de respeto.  Me hizo inmensamente feliz poderlo haber ayudado con un grano de arena en su travesía de vida, lo que le significo 1 o 2 comidas y su gesto de agradecimiento junto con sus buenos deseos impregnados hacia mi en su obra a través de dos mensajes y un timbre valen harto. Después de esta experiencia el día termino en el Café de Michael Jackson en Ponte 16 Resort, como ven, día de contrastes y alegrías.

Otro día lo dedicamos a conocer el  Jardin Lou Lim Ieoc donde había una exposión de budismo tibetano muy buena y donde pude capturar de cerca varios tesoros de esta cultura. Por otro lado conocí el templo Kun Iam, que a pesar de no ser el más grande de Macao ni tampoco el más conocido, para mi al menos es el donde me sentí más cómodo con el ambiente (posteriormente fui otras 3 veces a este mismo templo y ahora que estoy escribiendo esto, iré una 4ta vez).

El resto de los días en Macao, fueron para seguir conociendo en profundidad la cultura de la ciudad y la forma de vida. Esto mezclado con la oportunidad de haber podido leer mucho de un libro de mi maestro el Ven. Khenpo Phuntsok Tenzin Rinpoche, lo cual es muy enriquecedor.

El viaje aún no termina pero ya sólo me que da un día y los momentos más frescos que tengo en mi memoria son en el Star World Macao, riendo con mis amigos y también ahora caminando entre las enredadas calles de Macao con un tráfico alto, un cielo azul y un sol que no había visto por estos caminos.

Gracias Lay y Daryl por todas las experiencias, risas y buenos momentos. Son mis amigos y estarán conmigo siempre. Nos vemos en un par de años nuevamente.

ॐ मणि पद्मे हूँ

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