Si hay un lugar con historia en el Siglo XX, podemos hablar de Berlín. Una ciudad que sigue dando que hablar por su resistencia a las crisis frecuentes que enfrenta el euro y también a su posición estratégica dentro de lo que es la economía en Europa.

Berlín es sinónimo de urbano, esfuerzo y recuperación. Así también como de divisiones, injusticias y violencia en el pasado.

Al ser parte de un país que luego de la época nazi fuera tan dividido y saqueado, se recupera a buena velocidad siguiendo las reglas que le fueron impuestas en el pasado bajo tratados de paz y acuerdos de alto al fuego.

De las ciudades turísticas y mundiales, Berlín puede que sea una de las menos viciadas. Sin embargo, aún cuenta con rastros de lo que fue la guerra fría, y su constante división. Hoy de todas formas, el muro siendo parte de una atracción turística que tiene su porción intacta en la llamada “East Side Gallery”.

Alexanderplatz, Reichstag, Bismarckplatz, BrandenburgTor, Checkpoint Charlie, El monumento del holocausto y las estaciones de la U/S Bahn forma parte de algunas cosas que  pude conocer en una breve visita de 3 días.

Berlín es la ciudad del arte urbano, de los grafitis y de todo aquel que busca una ciudad donde todo puede pasar. Desde ir en el metro, para encontrarse con un par de asaltantes con cortaplumas y que decidan bajarse, o descubrir que en una de sus plazas emblemáticas (Alexanderplatz) se pueda encontrar música andina, comida italiana y cervezas rusas a un bajo precio.

Es claro que para seguir conociendo la capital del mundo se requieren más días y esperamos volver para explorar más rincones y descubrir lo inesperado en la ciudad.

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