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HELSINKI

Llegamos tras dos horas a la capital de Finlandia a través de un ferry desde Tallinn, Estonia. Nuestra breve estadía coincidió con ir de un puerto de la ciudad a otro y de paso conocer gran parte del centro, lleno de parques y adornos de metal (es curioso ver tantas esferas de distintos tamaños).

A las 17:30 hrs. comenzaba nuestra aventura de 18 horas en barco (un ferry-crucero de la línea Viking Lines) que llegaría a Estocolmo, Suecia. Mientras esperábamos en Helsinki, pudimos notar que los precios son carísimos en comparación a otros países de Europa. Un hotdog cuesta casi 7 euros y el transporte no baja de los 2.4 euros.

Al ver la ciudad desde las alturas, apreciamos más que nunca la naturaleza de esta parte del mundo. Lo verde de sus costas y sus islas es realmente precioso. Me gustaría haberme quedado más en la ciudad, pero el costo era muy alto para todos los países que debíamos visitar, por lo que espero retornar en algún momento e ir a todas esas islas con tranquilidad.

ESTOCOLMO

El viaje en barco, fue tranquilo casi todo su trayecto. Durante la noche las vibraciones en ventanas o el suelo eran mínimas, pero aún así nos costó dormir. Este ferry construido en la década del 80′ aspiraba a ser un crucero y en parte lo lograba, restaurantes lujosos, bares, salas de conciertos, casinos y maquinas tragamonedas en cada pasillo.

Antes de llegar a destino, las primeras nubes de un temporal anunciado (por mi teléfono) hacían ver que se venía bastante agua. En este punto del viaje los paisajes también eran hermosos como los de Helsinki y se apreciaba una mayor cantidad de habitantes por isla.

La ciudad nos recibió con una de las tormentas más fuertes que hemos sentido en nuestro primer viaje por Europa, empapándonos a los minutos de caminar desde el puerto de la ciudad hasta la estación de metro más próxima.

Nuestro hostal estaba en el centro de la ciudad y no fue difícil encontrar la dirección. Sin embargo, los check-in a las 15:00 dan un margen de tiempo muy extenso, el cual hay que cubrirlo haciendo cualquier cosa.

Una vez descansados y con un par de horas de sueño encima salimos a recorrer la ciudad de noche. Estocolmo podríamos decir que es un híbrido entre Berlín y Amsterdam pero con una suma de extranjeros mucho mayor. Su arquitectura como el arte son verdaderas joyas y el pulso de la ciudad es el de una metrópoli como París o Roma.

Este trayecto desde Helsinki a Estocolmo, es lejos una de las experiencias que tendremos más marcadas por la cantidad de horas viajadas y las cosas que pudimos ver.

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