Después de algunos días de ausencia continúan los relatos de las ciudades donde dejamos alguna huella este año…

Este viaje lo desarrollamos de noche, a través de un recorrido en Bus desde Roma. Pisamos la tierra de Venecia a las 9:15 am, con un gran viento sobre la cara y teniendo que aprender como movilizarnos dentro de la ciudad, no teniendo claro cómo funcionaba el sistema transporte. Posteriormente de algunas caminatas y preguntarle a los locales, llegamos a comprar los tickets de los famosos vaporetto, que nos iba a llevar al centro de la ciudad para continuar nuestro viaje a pie hasta el hostal.

Venecia desde sus inicios ha tenido que moldear su ciudad al agua. Calles estrechas, muelles, canales, puentes hacen de esta ciudad un espectáculo visual y también el de todos los sentidos. Se podría decir que esta tierra tiene una identidad tan propia, que a veces dista de lo que uno puede encontrar en otras ciudades de Italia como Roma o Milan.

Caminar desde Santa Croce hasta una plaza San Marcos, es toda una experiencia  memorable, que se alinea perfecto con las expectativas que uno tiene de lo que se va encontrar en la ciudad, en cuanto a antiguedad, belleza e historia.

Tratar de describir una ciudad con sólo palabras e imágenes siempre va ser complejo, sobre todo por la cantidad de percepciones que se obtienen estando en el lugar, habiendo caminado por sus calles, tocado sus murallas… Haber estado en Venecia fue una gran experiencia y sin duda una de las ciudades más bellas que pudimos conocer en Italia.

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